CablePorn: El orgasmo del orden

El sueño de la esposa del pescador, Hokusai 1820.

Pornografía de cables, sí, como suena. O no, claro, no hay que metérselos por ningún sitio, ni buscarle agujero al aparato. No te asomes ahí, enfermo. Se trata simplemente del orgasmo del orden: todo está tan bien dispuesto, formas y colores, que te corres. El punto g de la patología obsesiva compulsiva hecho arte. Más elaboradamente, cableporn es una tendencia de diseño de interiores que consiste en organizar funcional y vistosamente el cableado de dispositivos electrónicos, especialmente pecés y servidores: de alguna manera, para lo más trascendentes, crear arte. Piensa en la belleza de CiberScarlet abierta en canal sobre la mesa de operaciones de la Sección 9: no destripada, sino al contrario, entripándole toda esa circuitería interna perfectamente distribuida para deleite visual con su diseño funcional hacia el aprovechamiento del espacio y la transmisión de datos. Y para la refrigeración de los procesadores, desde luego, que esto se calienta. Cables alineados, firmes, igual que músculos definidos, en tensión, durante el acto sexual. Kilos de cables como pliegues de carne, lúbricos tentáculos hentai a punto de forzarnos y sumirnos en el ciberespacio y la realidad aumentada.

  • Tradicionalmente, la armonía se considera un atributo divino, embellece.
  • El orden brilla con luz propia…
  • Eso es, cada cosa en su lugar y, así, Dios en todas, decían las abuelas.
  • Las proporciones son cruciales: una de arroz y dos de agua…
  • Más o menos. Mira esos metros de cables plegados, embridados, esa profusión de formas y colores decorando las cuevas del hikikomori, las catedrales subterráneas de los servidores. Aunque la divinidad genuina se asemeje más a la transparencia de lo inalámbrico, matéricos aún, la fuerza visual del orden es un reclamo trascendente, asimilando belleza y organización.
  • ¿Por eso las evisceraciones meticulosas de Hannibal eran nítida poesía y las de Jack El Destripador un horror abstracto?
  • Formas y colores donde acceder a la música de las esferas.
  • ¿Algo así como la pornografía visceral de la electrónica?
  • Sí, cables que te la ponen dura, mirando al cielo…
  • O a Cuenca, –cierra la conversación, cachondo, el sistema operativo.

Alberto Barrio Piñol, Arte Shunga para tu IP

Y el cableporn tiene su anticristo, claro, la otra cara de la moneda: el desorden total de cables entremezclados que pintan un Pollock en el suelo de algunas oficinas. Cablegore lo llaman. Así pasamos del orgasmo por el orden [de las vísceras electrónicas] a la náusea por destripamiento. En reddit o en pinterest hay hilos con imágenes de uno y otro para sumergirse hasta lo brutal.

Joseph Campbell pensaba lo mismo cuando narró una breve parábola sobre una ocasión en que miró detenidamente dentro de su PC. Campbell, que sostenía que las religiones estaban obsoletas, quedó impresionado por el mandala de los microcircuitos. “¿Ha mirado alguna vez dentro de una de esas cosas?”, le contestaba a un entrevistador. “No se lo podría creer. Es toda una jerarquía de ángeles dispuesta en láminas.”

Mark Dery.